Por: Roberto Manzanal - Comunicador y Gestor Cultural
R.M. Cielos, nubarrones, un alambre y una vida, encarnada en un clavel del aire. Vemos naturaleza y creación humana
en tu obra. ¿Existe una espontaneidad o es producto de un refinado intercambio intelectual de figuras?
A.V. Mi obra es ante todo un resultado de un exhaustivo estudio del mundo que me rodea. Ese estudio implica observar
detenidamente cada elemento, estudiarlo, investigar su historia, sus antecedentes, su simbología porque en la medida
que más uno conoce de algo, más se enriquecen las posibilidades de interpretación y expresión en la obra. Y cuando digo
el mundo que rodea, involucra todo, todo aquello con lo que interactúo a diario, lo natural, lo creado, lo material y lo inmaterial.
Todos los elementos que aparecen en mi obra, son elementos con los que he tenido un contacto directo, los he visto,
tocado; conozco sus colores, aromas, texturas, etc. Algunos elementos los selecciono de acuerdo a una idea preliminar
que quiero plantear, pero también a veces los elementos sugieren la obra, es ahí donde puede tener lugar la espontaneidad que mencionas, en la posibilidad de dejar al elemento hablar por sí mismo y a partir de ahí plantear la creación de una obra.
