¡Feliz 2021!

 

Visualizo este tiempo como un Renacimiento, la encarnación de lo eterno donde lo Supremo se humaniza y nos impregna con una fuerza misteriosa que nos conecta con nuestra esencia más íntima. 

A pesar de las dificultades y cambios que supuso el año 2020, es necesario darnos la oportunidad de despertar al encuentro con nuestro ser, posando la mirada hacia adentro para descubrir nuestros dones, talentos y hacer uso de ellos para entregar un servicio de amor a los demás. 

Recuerdo un cuento que leí durante el confinamiento que dejaba una moraleja que me parece una premisa de vida muy importante a tenerla en cuenta para los buenos y malos momentos: “Esto también pasará…”. Enfrentando la vida con esta frase presente, todo lo bueno y malo que pueda acontecer lo recibiremos con los brazos y el corazón abiertos al aprendizaje que estas experiencias traen. 

Tendemos a querer que las cosas malas pasen lo más rápido posible y apegarnos a las cosas buenas para retenerlas el mayor tiempo posible. Toda experiencia, buena o mala encierra un aprendizaje que debemos abrazar con toda el alma para seguir adelante. 

 El 2020 lo transité como un año de mucha introspección y viaje interno. Fue una oportunidad de vivir el arte desde una experiencia más interna y de conexión con esa fuente creativa que habita en lo profundo del ser y que a veces se pierde cuando el trabajo creativo se enfoca mucho a satisfacer necesidades externas y muy superficiales, propias del ego. 

 La enseñanza más valiosa que me ha dejado este año que pasó, es la necesidad de proyectarse sincero a los demás así estemos en un mar de mentiras y ficciones. Ser uno mismo, auténtico en un mundo donde imperan las apariencias, es revolucionario y desafiante. Hacer arte que brota desde una actitud sincera, con desapego y entrega, es aquel que perdura y trasciende.

Muestra Virtual "El Espíritu de Beethoven" por el 250º Aniversario del Nacimiento de Ludwig van Beethoven

La Pulsión del Destino, frasco de vidrio intervenido. Secuencia de 4 vistas


Con la obra titulada "La Pulsión del Destino" participé en la muestra colectiva virtual en homenaje al 250º aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven "El Espíritu de Beethoven" organizada por el Centro Cultural Paraguayo Alemán de Encarnación y el ICPA Goethe Zentrum (Asunción). Cada artista invitad@ tuvo a su cargo intervenir un frasco de vidrio de aproximadamente 3 kg. de capacidad y expresar en él alguna faceta del compositor alemán. 

En mi caso, la intervención consistió en aplicar un lienzo pintado al óleo alrededor del frasco utilizado de manera invertida para simular una especie de "globo". El concepto de mi obra surge a partir de las cuatro notas del motivo principal de la 5ª Sinfonía de Beethoven, también conocida como "Sinfonía del Destino". 

La composición visual de la obra central está compuesta por cuatro colibríes realizados en papiroflexia, donde cada colibrí representa una de las cuatro notas del motivo principal de la 5ª Sinfonía que son: sol, sol, sol, mi. Para poder armar la composición, me puse en la piel de un intérprete que expresa a través de una imagen una obra musical. Esto me llevó a investigar acerca de la sinestesia para poder asociar cada sonido a un color y así fue como encontré una escala musical elaborada por Isaac Newton, donde cada nota musical estaba asociada a un color teniendo en cuenta sus frecuencias de onda. Esta escala me proporcionó la paleta de colores que más se ajustaba a mi composición visual y así la nota sol está representada por el color verde y la nota mi por el color naranja. 

La intervención se completa con la aplicación de una pátina dorada en la base que es un pentágono (en alusión al número 5) y los bordes que separan la obra central del frasco. Para establecer estos detalles busqué referencias de estilos decorativos que estaban vigentes en la época en que Beethoven compuso su obra. Para las técnicas de pátina conté con la orientación y ayuda de mi madre y maestra Ramona Riquelme, quien es experta en estas técnicas decorativas. El frasco fue pintado de negro para darle resalte a la obra y que los colibríes sobre el cielo sean los principales protagonistas. 

Agradezco a Ruben Sykora y Susana Lugo Rolón por la invitación para participar en este proyecto. Al principio dudé un poco en aceptar pero finalmente lo hice porque fue una linda experiencia para "salir de la zona de confort" que a veces nos da el caballete y los soportes que estamos acostumbrados a usar. Me permitió expandir conocimiento en otras áreas y también reconectarme con ese universo musical que transité hace muchos años durante un breve periodo de tiempo. Además, fue una muy gratificante experiencia de cruce entre dos lenguajes artísticos para rendir un homenaje a un gran artista de la música cuyas obras están cargadas de un contenido humano que eleva el espíritu.

Aquí se puede ver la muestra virtual